Barcelona Sporting Club expresó su rechazo al formato de competencia aprobado para la temporada 2026, argumentando que el sistema agrava la crisis económica del fútbol ecuatoriano al elevar la carga de partidos (hasta 40 por año) sin un crecimiento proporcional de ingresos. El pronunciamiento se mantiene tras la resolución tomada en el Consejo de Presidentes, que ratificó la base del modelo actual con ajustes en la fase final.
En su comunicado, BSC detalló el impacto operativo: estima un sobrecosto anual cercano a USD 450.000 en rubros como viajes, logística y producción. Además, expuso la caída de ingresos por televisión, señalando que pasaron de USD 3.600.000 en 2023 a USD 1.200.000 proyectados para 2025, lo que describió como una “ecuación insostenible” entre más gastos y menos recursos.
El club también anunció que disputará el torneo “bajo protesta” y que revisará de forma minuciosa los contratos audiovisuales. En esa línea, atribuyó parte del problema a “malas gestiones de terceros”, al considerar que la situación afecta la planificación institucional y el interés del público.
Pese a las críticas, el Consejo de Presidentes, reunido ayer en Guayaquil y con la reelección de Miguel Ángel Loor por cuatro años más, mantuvo la estructura general para 2026: 30 fechas de todos contra todos (ida y vuelta) y puntos arrastrados íntegramente a la fase final. Ahí se dividirá la tabla en tres grupos: hexagonal por el título (1.º al 6.º) con los cupos principales a Libertadores 2027, cuadrangular por Sudamericana (7.º al 10.º) y hexagonal por el descenso (11.º al 16.º) para definir las dos caídas a Serie B.
