Durante el empate 1-1 de Cruzeiro en su visita a Ceará se encendieron las alarmas por el estado físico del ecuatoriano Arroyo, quien tuvo que abandonar el campo en el primer tiempo. A los 42 minutos, el tricolor sintió una molestia muscular y pidió el cambio, generando preocupación sobre el tiempo que podría quedar fuera de las canchas en el tramo final del Brasileirao.
Ayer, el entrenador Leonardo Jardim llevó calma al entorno del club al referirse a la situación del jugador. En atención a los medios, el técnico de la Raposa aseguró que, en principio, no se trataría de una lesión grave: “ Creemos que fue una distensión leve del aductor; no queríamos arriesgar al jugador. Sabemos que teníamos otras opciones en la banca, y además tenemos partidos importantes por delante, así que es mejor que todos los jugadores estén disponible”.
En la práctica de este lunes, Arroyo trabajó de manera diferenciada debido a la molestia muscular, y por ahora no se le han realizado exámenes específicos para determinar con exactitud el alcance de la lesión. Con un diagnóstico inicial de distensión, todo apunta a que no estará mucho tiempo de baja, aunque el cuerpo técnico planea cuidarlo en los próximos compromisos, según informó Globo Esporte.
Cruzeiro tiene dos partidos restantes para cerrar el Brasileirao: este jueves frente a Botafogo y el domingo ante Santos. Con la ida de la semifinal de la Copa de Brasil frente a Corinthians programada para el 10 de diciembre, el objetivo del club es recuperar a Cheché para ese duelo decisivo. Keny Arroyo se ha consolidado como una pieza importante en este tramo final de la temporada, por lo que la Raposa priorizará su disponibilidad para la Copa, ya con el tercer lugar del Brasileirao asegurado y la posibilidad de escalar hasta la segunda posición, al estar a un punto de Palmeiras.
