El Real Madrid vs. Inter de Milán de este martes 8 de septiembre tendrá un significado especial para José Mourinho. El encuentro, correspondiente a la primera jornada de la fase liga de la Champions League 2026/27, se disputará en el Santiago Bernabéu desde las 14:00 de Ecuador, Colombia y Perú y 16:00 de Argentina, Chile y Uruguay, con transmisión para Sudamérica por el Plan Premium de Disney+. Para el técnico portugués será mucho más que otro partido europeo: regresará a enfrentar al club con el que protagonizó una de las noches más importantes y emotivas de su carrera precisamente en ese estadio.
El 22 de mayo de 2010, Mourinho condujo al Inter al título de la Champions tras vencer 2-0 al Bayern Múnich con un doblete de Diego Milito. El triunfo completó el triplete junto a la Serie A y la Copa Italia y terminó con una espera de 45 años para que el conjunto italiano volviera a conquistar Europa. Javier Zanetti levantó la tercera Copa de Europa de la institución y Mourinho consiguió su segunda Champions como entrenador después de la obtenida con Porto en 2004. “Siempre recordaré esta temporada con el Inter”, aseguró entonces, antes de definir aquella relación con otra frase: “Más que las palabras, fue un matrimonio increíble entre nosotros”.
Sin embargo, la celebración también terminó convirtiéndose en una despedida. Mourinho ya había decidido que quería dirigir al Real Madrid y evitó regresar a Milán con el plantel porque temía que la emoción pudiera hacerlo cambiar de opinión. “Escapé”, reconocería años después. “Si volvía a Milán con el equipo, si caminaba hacia un San Siro lleno, si llegaba a una catedral de Milán llena de gente, creo que no me habría ido al Real Madrid”, explicó. También admitió: “Quería ir al Real Madrid. Quería muchísimo ir al Real Madrid, pero tenía miedo de no poder irme”. Aunque todavía no había firmado, su decisión estaba tomada: “No había firmado un contrato, pero ya había tomado la decisión”.
La escena que terminó simbolizando aquella noche ocurrió cuando Mourinho se encontró con Marco Materazzi cerca del autobús del Inter. El entrenador detuvo su marcha, bajó y ambos se abrazaron mientras lloraban. “Lloré porque me estaba despidiendo”, explicó posteriormente el portugués, quien también definió aquel momento como “la mejor manera de dejar un equipo y un trabajo”. Materazzi lo recordó con una frase similar: “A veces las palabras sobran y un simple abrazo lo explica todo”. Dieciséis años después, Mourinho volverá al mismo escenario, ahora sentado en el banco del Real Madrid y con el Inter del otro lado. El Bernabéu, donde cerró una etapa histórica con los italianos y comenzó el camino hacia el conjunto blanco, volverá a unir las dos partes de una de las historias más recordadas de su carrera.
TOMADO DE ESPN
